Demasiadas comedias de Hollywood, incluyendo Fiesta de Navidad en la Oficina, parecen agotar toda su creatividad al seleccionar sus elencos. Los directores reúnen esta gran cantidad de talento y luego los ponen a la deriva en historias ridículas y sin gracia, con la esperanza de que su evidente carisma e improvisaciones entreguen suficientes risas para llenar un avance decente. El elenco de la película es graciosa. ¿La película en sí? No tanto.

Con tan sólo leer el título, ya conoces la trama. Carol Vanston (Jennifer Aniston), la CEO Grinch de una compañía tecnológica llamada Zenotech, quiere despedir al 40% de los empleados en la división de Chicago, que es dirigida por su amable y tonto hermano Clay (T.J. Miller). Con la esperanza de salvar los trabajos de todos, Clay, su CTO – Director de Tecnología – Josh (Jason Bateman), y su programadora en jefe, Tracey (Olivia Munn) arman un plan para convencer a un cliente (Courtney B. Vance) para que firme un lucrativo contrato con Zenotech.

Pero Walter (Vance) tiene series preocupaciones con respecto a Carol y la cultura del miedo que impulsa en la oficina. Así que el equipo espera hacer que cambie de opinión al invitarla a la mejor fiesta de oficina navideña, en dónde Walter pueda ver la gran compañía que es Zenotech y la audiencia recibe lo que buscaba al comprar su boleto para Fiesta de Navidad en la Oficina: Sexo, blasfemias y caos extremo.

Mientras Clay y compañía tratan de salvar la empresa de Chicago, los directores Josh Gordon y Will Speck (Blades of Glory, The Switch) se distraen con las historias de otros empleados de Zenotech. Por ejemplo, las rencillas de la jefa de Recursos Humanos Mary (Kate McKinnon) con un vulgar manager de servicio al cliente interpretado por Rob Corddry. Allison (Vanessa Bayer), la asistente de Clay, comienza una dinámica con Fred (Randall Park) que lleva a una incomoda escena sexual que revela un inusual fetiche. Y la tendencia continua con los personajes de Karan Soni, Abbey Lee y Jillian Bell.

No todo es malo, hay verdaderamente buenas bromas, pero hay más espacio en Fiesta de Navidad en la Oficina para colocar anuncios de cerveza que buenos chistes. Lo que hay que agradecer es la clasificación R de la película, la que se gana a pulso. Pero las obscenidad no significan lo mismo que gracioso. Hay que ser inteligentes para hacerlo, como Fiesta de las Salchichas lo hace.

La cinta rara vez se aventura a profundizar en el mundo de la sátira corporativa que también manejaban series como The Office o la película Office Space. En su lugar, es como una mala copia de Los caza novias (Wedding Crashers) o ¿Qué pasó ayer? (The Hangover) pero que casualmente ocurre en una oficina (casualmente con un guión de los escritores de The Hangover Jon Lucas y Scott Moore). Para una película sobre una compañía de tecnología, tiene un mal sentido de como funciona la misma; parece tener la misma habilidad para conectarse a internet como mi abuela.

Con un elenco tan bueno y tan carismático, es difícil odiar por completo a Fiesta de Navidad en la Oficina. Por la misma razón cuesta creer lo sistemáticamente plana que resulta la película. Dos editores, ocho productores, seis escritores, quince estrellas de buen nivel y dos directores trabajaron en Fiesta de Navidad en la Oficina. ¿Cuánta gente se necesita para hacer una buena comedia?

Avance subtitulado de Fiesta de Navidad en la Oficina