Me estás matando Susana: de la literatura necesaria al cine reivindicador. Existe una necesidad irremediable para las nuevas generaciones en México: no dejar de leer. A veces, cuando se estrenan adaptaciones cinematográficas de novelas, libros o cuentos, corremos a leerlas antes de ver la película, o después si nos ha convencido el producto audiovisual. Pero en el cine mexicano, generalmente las historias son simplonas, de humor forzado, barato, y que no le responde a la premura de un país por crecer culturalmente. Es decir, el cine mexicano no empuja a sus espectadores a leer buenos libros, sólo les invita a quedarse en lo burdo de ficciones efusivas y descontroladas. Claro que también existen los trabajos que se empeñan en retratar el lado oscuro, trágico y violento que vive el país, cuyos finales se quedan en la ignominia y la incertidumbre de la fatalidad.

Existen pocas adaptaciones de novelas en las que es evidente que quien dirige la película, es lector(a); tal es el caso del cineasta Roberto Sneider (Dos crímenes y Arráncame la vida), que se ha encargado de llevar a la pantalla grande una novela mexicana importantísima para la época en la que se publicó, una novela de esas que quedan vigentes a pesar de los años: Ciudades Desiertas (1982); un libro cuyo autor retrata magistralmente la mexicanidad en sus obras, pero un poco olvidado por las nuevas generaciones. José Agustín. Ay, José Agustín.

Roberto Sneider, en medio de la segunda década del nuevo siglo, ha dado en el clavo. Respetó la esencia y cronología de la novela en la medida que pudo, pues existen detalles que aligeran la profundidad de la novela, el mensaje de un corazón precario y desesperado. Sin embargo, a grandes rasgos, Me estás matando Susana, representa con gracia y atinadamente, las adaptaciones que valen la pena en el cine mexicano, pues va más allá de un humor simple y tampoco se queda en el drama total. Un Gael García esplendoroso escenifica a Eligio, un hombre bien enamorado, pero bien macho, y Verónica Echegui da vida a Susana, una prometedora escritora cuya percepción de su marido es ambivalente hasta el final de la historia.

Se trata de una historia de amor, sí, pero no la típica historia de amor. Susana y Eligio son un matrimonio de escritora y actor de teatro, que tendrán que enfrentarse el uno al otro de manera dolorosa y violenta para darse cuenta de que se enfrentan a sí mismos. Cada uno se dará la oportunidad de tener sus propias experiencias en ese viaje por huir uno del otro, pero que en realidad es un viaje de reencuentro y reconocimiento.

Susana asistirá a un programa de escritores que durará algunos meses en una pequeña ciudad de Estados Unidos. Cansada de la actitud imprudente y despistada de su marido, decide irse y desprenderse de su rutina, que opaca su espacio creador y a ella misma. Dejándose llevar por un impulso liberador, la escritora se va en absoluto silencio, ignorando que a ella y a Eligio los une algo más que el matrimonio, que la cotidianidad, incluso algo más que la convicción de macho mexicano que lleva a Eligio a perseguirla infinitamente. Susana se dará cuenta de que la oscuridad en la que se ve envuelta es generada por su marido, y que a su vez, sólo por él puede ser disuelta.

Eligió, por su parte, emprenderá la búsqueda de su esposa y cuando descubre dónde está, no duda en viajar al mismísimo “culo del mundo” para estar de nuevo con ella. Él sólo se resignará a la pérdida de su esposa al final de la historia, después de pasar por una tormenta interna que se materializa y lo envuelve en una tormenta de nieve que le clarificará lo desnudo y frágil que tiene el corazón.

Me estás matando Susana advierte temas imprescindibles de la naturaleza humana a partir de la mirada mexicana: la relación de pareja, el matrimonio, la liberación de la mujer y la desesperación del hombre, y le regala a ella el espacio a lo largo de toda la historia, le otorga a Susana todo el recorrido incluso en las partes en las que Eligio es el protagonista.

La historia se deshace del cliché amoroso en el que el hombre enamorado viaja por cielo, mar y tierra para encontrarse con su amada, y lo cambia por un hombre encabronado (desesperado) que va en busca de su esposa para reclamar su lugar, no como propiedad, sino como sentido de vida.

Sin duda, Me estás matando Susana es una invitación plena desde el cine a la lectura, es uno de esos filmes que salen limpios en la adaptación y le sugieren al espectador que el libro vale la pena, que la historia es igual de generosa o abrumadora cuando se ve que cuando se lee, pues tanto Roberto Sneider como José Agustín no nos toman de la mano, sino que nos empujan a la lectura de Ciudades Desiertas y hacen que nos miremos en un espejo profundo y cruel, a través de personajes que difícilmente olvidaremos, para enseñarnos la otra cara del amor.

Avance de Me estás Matando Susana

Cortesía de la revista Chido BUAP 144

Escrito por Daniela Vázquez