Contra el consejo de muchos, A. M. Novak llevó a su hijo con ella cuando fue a ver ESO (IT) este fin de semana. Muchos de los jóvenes que vieron la adaptación de 1990 de la novela de Stephen King condensaron el clásico de horror para el disfrute de la generación Creepypasta, que no tenía permitido o no podía verla.

Una madre decidió llevar a su hijo de nueve años al estreno de ESO porque el pequeño ya había visto todas las películas de Saw y había leído las primeras páginas de la novela de King, en dónde un niño sufre una cruel muerte.  Es en este contexto que llevó a su vástago (Shane) a ver la versión de Andres Muschietti.

Anteriormente, Shane había visitado el cine para disfrutar de películas de super héroes con su abuelo, o para dejarse envolver por la magia de Pixar con su hermano menor. Pero esto era diferente. Una dura película clasificación R, con maldiciones, besos, terror y gore. Aquí no puedes bajarle el volumen cuando los gritos aumentan, no puedes pausar la película para ir a tomar un vaso de agua y armarte de valor para presenciar el frenesí final de Jason Voorhees. Como El Club de los Perdedores, no hay vuelta atrás. Tienes que enfrentarte con el monstruo.

Shane se sumergió en su asiento en una de las filas superiores de la sala, armado sólo con un refresco, unos caramelos y una bolsa de palomitas casi tan grande como él. Su madre le dio una última oportunidad para ir a ver la película de los Emojis, pero se mantuvo firme, al igual que la primera vez que vio Chucky (Child´s Play).

“Mamá, puedo aguantarlo.”

Su mamá soltó un último suspiro cuando las luces se apagaron. Sus dudas se intensificaron con la aterradora primera escena que sentaba el tono de lo que se venia. El pequeño Georgie Denbrough (Jackson Robert Scott), no más grande que el hermano menor de Shane, tiene un desafortunado encuentro con Pennywise (Bill Skarsgard) que resulta en una mordida que lo deja sin brazo. Al mismo tiempo que Georgie es arrastrado gritando y bañado en su propia sangre hacia la alcantarilla, también Shane se sumergió aún mas profundamente en su asiento. Incluso entre los sollozos de adultos y adolescentes a su alrededor, el nunca pidió irse. De hecho, mientras el titulo de rojo inundaba la pantalla, una sonrisa se dibujaba en su rostro.

Su sonrisa se borraba ocasionalmente, cuando cada miembro de El Club de Los Perdedores (Bill, Beverly, Richie, Mike, Stan, Eddie, y Ben) se encuentra con ESO en alguna forma o otra. Cuando Henry Bowers (Nicholas Hamilton) y su pandilla de abusivos atormentaban a Ben Hanscom (Jeremy Ray Taylor) y especialmente cuando los niños se enfrentan a un errático Pennywise en la casa de la calle Neibolt. La vida es dura para un niño y Shane encontró una conexión con esas pruebas que Stephen King destiló mediante el uso de monstruos y caos en una pequeña ciudad.

Pero su sonrisa creció también: con esa entretenida pelea de piedras entre Bowers y su grupo contra los perdedores. La audiencia dentro del cine, al igual que Shane, se reían y aplaudían cada vez que un proyectil golpeaba la cabeza de un abusivo.

En la casa de Shane existe una regla de “No Hablar durante las películas” así que el niño de primaria sólo se limitó a dar un pequeño comentario durante toda la película. Justo después de la escena en la casa de la calle Neibolt, se inclinó y le dijo a su madre:

“Vencerán a Pennywise, pero sólo si lo hacen juntos.”

Este niño ha visto suficientes películas de monstruos con protagonistas niños para saber dos cosas: Los adultos son inútiles y que hay poder en el amor y la amistad. Así que cuando Los Perdedores se aventuraron bajo tierra, sabiendo lo que se podrían encontrar, en busca de su amigo, Shane asentó con la cabeza en señal de solidaridad. Cuando Richie Tozier dijo la famosa frase “Bienvenido al Club de los Perdedores, imbécil” Shane aplaudió al unísono con el resto de la audiencia.

Los créditos apenas habían comenzado cuando Shane le pidió a su madre que volvieran a ver ESO el próximo fin de semana. Su energía continuó en el viaje a casa, mientras platicaba con sus amigos y daba elogios de la película “más aterradora de la historia” que esta protagonizada por un grupo de niños “justo como nosotros.”

Como muchos fans del género de horror, el niño vive para las emociones y en verdad “puede aguantarlas”. El niño vivirá para enfrentarse a sus monstruos un día más.

Fuente: birthmoviesdeath.com