La abierta visión de Guy Ritchie sobre el monarca británico y su impresionante mesa redonda es mucho ruido y furia que no significa nada.

Guy Ritchie es un excelente director, de eso no queda duda. Es capaz de convertir dramas criminales de Londres en bellezas cinemáticas, como en Lock, Stock and Two Smoking Barrels (1998) su cinta debut, o Snatch (2000), RocknRolla (2008) y Sherlock Holmes (2009 y 2011). Pero si aplicas sus cortes rápidos y ritmo frenético a la leyenda del Rey Arturo obtienes un brutal desorden.

Eso prácticamente resume a El Rey Arturo (King Arthur: Legend of the Sword), una película épica aburrida que piensa que si haces una película lo suficientemente larga, ruidosa y repetitiva, la audiencia creerá que estas diciendo algo profundo. Error.

La versión de Ritchie del inesperado futuro rey de Inglaterra es más bien una adoración del género de Game of Thrones en menos minutos. No se que fue peor, si la incómoda banda sonora o los clichés interminables. El cineasta que comenzó su carrera como director de videos musicales para bandas alemanas, comienza su ataque visual incesante sumergiéndonos en acción sin sentido: Una manada de elefantes se lanza a la carga mientras el Rey Uther (Eric Bana) descubre que fue traicionado por Vortigern (Un delgado Jude Law). El villano intenta matar al joven hijo del rey. Pero no tan rápido. El mozuelo desaparece y es criado en un burdel donde las prostitutas tienen corazones nobles y le ofrecen incontables lecciones de vida.

Es sólo cuando Arturo (Charlie Hunnam) logra sacar Excalibur de la piedra, que este hijo de la vida galante se da cuenta que tiene un destino más importante y le esperan grandes cosas. Por supuesto, Vortigern lo quiere muerto. Pero el heredero nombrado por dios es protegido por sus compañeros, que tienen nombres “callejeros” como Wet Stick (Kingsley Ben-Adir), Back Lack (Neil Maskell) y Chinese George (Tom Wu). Sin embargo, requerirá ayuda especial para luchar en serio por el trono, y esto sucede con la introducción de un imponente Bedivere (Djimon Hounsou), Bill El Arquero (Aidan Gillen) y una criatura mágica capaz de leer mentes llamada Mage (Astrid Berges-Frisbey).

Si estas esperando una experiencia similar a Camelot, con canciones románticas y un triángulo amoroso-erótico con Arturo, Ginebra y Lancelot; estas viendo al director equivocado. Ritchie adora el choque de ejércitos y procede a sumergirnos en la batalla por más de dos largas horas. Los ejércitos digitales lucen batallas pixeladas de una manera tan genérica que hace lucir videojuegos de Nintendo como un deleite sofisticado.

Tristemente, con un escandaloso presupuesto de $170 millones de dólares, El Rey Arturo: la leyenda de la espada, se perfila para ser el primer gran fracaso del 2017.

Avance Subtitulado de El Rey Arturo: La leyenda de la espada