En el pasado mes de mayo, se hizo viral en redes sociales una fotografía que algunos definieron de “histórica”, se trata de una imagen en la que aparecen los directores, realizadores y actores mexicanos que han triunfado en el cine internacional, posando todos juntos en la última edición del Festival de cine de Cannes. Cuarón, Iñárritu, Del Toro, Lubezki, Hayek, Luna y García Bernal, son los rostros mexicanos que estuvieron presentes en dicha gala cinematográfica. Parafraseando las palabras de Salma Hayek: la presencia latina es cada vez mayor y notoria en estos festivales y eso da mucha alegría.

Es verdad, sin duda el talento y calidad mexicanos se encuentran muy presentes en la escena del celuloide fuera del país; sin embargo, hoy toca hablar de otro talento del cine mexicano que si bien ha estado presente en el ámbito internacional, es menos mencionado -entre otras cosas- dado que decidió no salir del país para realizar su más reciente proyecto, y no necesariamente en razón de un nacionalismo al que podríamos cuestionar cuando de apoyar los proyectos emergentes se trata.

Si tienes entre 25 y 35 años, seguramente te tocó ver en la televisión abierta un espacio nocturno que cachabas si eras desobediente y no te ibas a dormir temprano, un espacio dedicado a transmitir cortometrajes de diferentes realizadores mexicanos y no; y si te esfuerzas un poco por recordar, seguro te darás cuenta de que antes de las plataformas de internet y YouTube, ahí viste un cortometraje que se llama El héroe: un corto de animación cuyo estilo peculiar de dibujo y de corte existencial, lo ha convertido en un clásico de la animación mexicana, un género pequeño en el país, pero no inexistente.

Carlos Carrera.

Carlos Carrera es el cineasta realizador de El héroe (1994), que además ganó la Palma de oro en Cannes, convirtiéndose así en la primera producción mexicana galardonada en dicho evento. Carrera es ya una figura de culto del cine mexicano, pues ha tenido a cargo películas como su ópera prima, La mujer de Benjamín (1991), la menos reconocida Un embrujo (1998), y la nominada al premio Oscar, El crimen del padre Amaro (2000), además de tener en su haber diversos cortometrajes de animación y colaboraciones en diferentes producciones como asesor, director o productor.

En el 2010, Carrera emprendió el que sería su más largo proyecto hasta ahora: un largometraje de animación del que hasta hoy se sabía poco; Ana y Bruno (2016) por fin vió la luz nada menos que en el Festival internacional de cine de animación Annecy (12 al 17 de junio) en Francia, el más importante del género.

Ana y Bruno es una película de la que se saben datos a grandes rasgos, pero lo que augura es que se trata de una historia visualmente atractiva y de mucha calidad, pues cada detalle de la animación se trató con especial cuidado, y a pesar de que Anima estudios tomó el proyecto en los últimos 3 años, confiamos en que el argumento no será ligero. Si bien está dirigida al público infantil, como suele suceder con las buenas películas, tendrá un mensaje y una atmósfera que interpelarán a más de un adulto.

El filme se basa en la novela “Ana”, del talentoso escritor Daniel Emil, y relata la historia de una niña que escapa de un hospital psiquiátrico con la ayuda de los seres imaginarios de los pacientes de éste y emprende así un viaje en busca de su padre.

Se trata de un proyecto que avanzó a trompicones desde el 2010, pero que en 2016 llegó al fin de su realización, Carlos Carrera decidió no llevar a cabo la producción en el extranjero básicamente porque los costos se incrementarían demasiado para el presupuesto del que se disponía, es por ello que su avance fue lento, y aún así, su costo de realización sobrepasó cuatro veces lo que generalmente dispone una película de animación hecha en México.

Ana y Bruno seguramente abrirá la puerta para más trabajos de animación de corte no ligero, con contenidos más pensados y producciones más elaboradas. Por el momento, esta película vuelve a posicionar a Carlos Carrera en la mirada internacional, y seguramente también en la nacional, en la que su reconocimiento es ambivalente debido a que por una u otra razón, él todavía reside en México y no apareció en la foto histórica de Cannes, en la que tendría un lugar afianzado, sin duda alguna.

Avance de Ana y Bruno

Enhorabuena por Ana y Bruno, esperamos con ansias su estreno en las salas mexicanas.

Cortesía de la revista Chido BUAP 151
Escrito por Daniela Vázquez