Que los juegos se han acercado cada vez más a la inmersión narrativa del cine, muchos ya lo saben. En Hellblade: Senua’s Sacrifice, nuevo juego de la desarrolladora Ninja Theory, esa línea puede haber sido cruzada, trayendo una experiencia dramáticamente innovadora. A pesar de una jugabilidad sencilla y algunos combates repetitivos.

En la trama, la protagonista Senua se encuentra en un viaje para, posiblemente, salvar el alma de su amado Dillion. Al pasar a los confines del infierno, los demonios íntimos de la guerrera constantemente borran su noción (y la del jugador) de lo que es real o no. Siguiendo diversos conceptos de la mitología nórdica, la historia encuentra diversas maneras poderosas de traer profundización a un problema muy real: la enfermedad mental y la incapacidad humana de entenderla.

Para ello, el juego comunica desde el principio al jugador el diferencial de jugar con audífonos. Con la técnica del audio 3D binaural, también implementado en el sorprendente indie Get Even, Hellblade emula la psicosis imprevisible de Senua a través de una espacialidad sonora perturbadora, poblada por voces y susurros, a menudo distorsionados en niveles monstruosos. A pesar de algunos efectos mínimos que suenan extrañamente comprimidos, el uso de audífonos en Hellblade lo transforma en una experiencia esencial para los gamers de turno, garantizando momentos que, además de inolvidables, consiguen de hecho helar el alma.

Si esto te parece un aprovechamiento inmaduro de una condición seria, no te equivocas: Hellblade explora sus temas de aislamiento y aceptación de una manera honesta y muy bien intencionada. Con la supervisión de neurólogos y otros profesionales especializados en el tema, Ninja Theory hizo su máximo para dar las numerosas víctimas de tales problemas, que datan de siglos atrás, diferente de lo que algunos creen.

Hablando de impresionar, debo hablar del pilar principal que eleva la experiencia de Hellblade: la actriz Melina Juergens. Al principio contratada como editora de video y modelo para pruebas de captación, la joven alemana fue elegida como la intérprete de Senua.

Sin embargo, ya que se trata de un juego y no una película, no podemos dejar de lado la jugabilidad de Hellblade. Bastante simple, las actividades que el jugador tendrá consisten básicamente en dos: resolver puzzles y luchar contra enemigos. La primera es más prometedora, a pesar de uno u otro momento de verdadera ingenuidad. La segunda, un poco más insertada en la zona de confort de Ninja Theory, funciona muy bien, pero es desgraciadamente perjudicada por la repetitividad de los encuentros (excesivos) con enemigos, principalmente en su acto final.

Hellblade merece estar en la colección de todo fanático por buenas narrativas jugables. A pesar de la falta de variedad, la jornada personal de Senua trae bastantes diferenciales para hacerla un motivo de discusión por muchos años. Si eres fan de experiencias emocionales y estás cansado de shooters y RPG excesivamente largos, dale una oportunidad a Hellblade: Senua’s Sacrifice, no será ningún sacrificio.

Hellblade: Senua’s Sacrifice ya está disponible para PC´s y en exclusiva para Playstation 4.

Cortesía de la revista Chido BUAP #153
Escrito por: Caio Vechuiato